Bueno… potencial cliente.
Porque ya sabes que si no te ha dado aún su sucio dinero no es cliente tuyo.
Pero eran potenciales.
Muy potenciales.
Porque estaban muy interesados en mí.
Te cuento…
Usé unas de mis mejores técnicas de copywriter pro para contactar a una empresa que me interesaba.
Les llamé la atención tanto que quisieron tener una reunión conmigo para conocerme y contratarme.
Porque estaban muy interesados en mí.
De hecho uno de los socios apreció un detalle muy potente de mi estrategia de copywriter pro y me dijo literalmente que «Sólo eso ya te hace destacar bastante para ser sinceros.».
La charla estaba yendo bien.
Me hicieron preguntas.
Les hice preguntas.
Todo guay.
Tan guay que me sentí con la confianza suficiente como para hacerles ver que había analizado su web y señalarles aspectos que podían mejorar.
Consejos así de gratis para hacer su web más efectiva a la hora de captar clientes.
Porque me habían caído bien.
(Cosa rara porque no me gusta la gente).
Y ahí están las 2 cagadas…
Primera cagada:
Decirles cosas que tenían mal en su web para que las mejorasen.
Vamos… que los critiqué.
Y nunca critiques a un cliente (o potencial cliente en este caso).
Por 2 motivos principalmente:
– Nunca es nuestra culpa. La responsabilidad de lo malo siempre es de otro (nos encanta echar balones fuera y no hacernos responsables de lo que hacemos mal).
– A ningún padre le gusta que le digan que su hijo es feo (para él es el más guapo). Y mucho menos que le digan que es un cornudo y que ese niño tan feo ni siquiera es suyo.
NUNCA CRITIQUES.
Segunda cagada:
Dar mucho valor gratis en vez de haberlo cobrado.
Porque justo tengo un servicio que presto a mis clientes (y que obviamente cobro por él) en el que analizo todos sus textos y les digo cómo mejorarlos para que se vuelvan máquinas automáticas de generar billetes (incluidos los textos de la web, claro).
De los errores se aprende.
Sobre todo si son cagadas de primero de copywriting y ventas.
Y la gente lista aprende de sus propios errores.
Pero la gente aún más lista aprende también de los errores de los demás.
Y yo cuento todos los míos (además de muchas otras cosas de gran valor que son grandes lecciones también).
¿Qué dónde los cuento?
Aquí:
Cagadas, meadas y otras flipadas para que tu copy sea una pasada.
