Drácula sabía de marketing.
Sí.
Seguro que sabes quién es Drácula.
Lo que a lo mejor no sabes es que fue una persona real.
Sí.
Como lo oyes.
Vlad Dracul III se llamaba en realidad.
Y vivió en el siglo XV en lo que ahora es Rumanía.
Pues el colega Vlad tenía un hobbie:
Empalar a la gente.
Vamos, que básicamente los atravesaba con un palo como si fueran una brocheta.
Por eso se lo conocía más bien con el nombre de Vlad el Empalador.
Y como tenía fama de empalar a todo el mundo (incluso mientras desayunaba) pues nadie se atrevía a pasarse ni un pelo.
Incluso los otomanos con su gran imperio estaban acojonados con Vlad.
Se dice que los otomanos intentaron invadir Valaquia (que era como se llamaba la región que gobernaba Vlad) y que al llegar vieron un bosque de empalados.
O sea un montón de estacas clavadas en el suelo hasta donde alcanza la vista y gente pinchada en esas estacas.
Y esa gente pinchada en esos palos eran soldados otomanos.
Pues el ejército otomano se dio media vuelta y se fueron a casa a lavar los pantalones porque se habían cagado.
Y no sé para ti, pero para mí ésta es una lección de marketing brutal.
Pues hay otra anécdota suya que te enseña otra lección de marketing incluso mejor:
Un día le llega a Vlad un súbdito y le dice que unos bandidos le han robado su bolsa de monedas.
Su dinero.
– No te preocupes. El tito Vlad se encarga.
Va Vlad el Empalador con sus hombres y pilla a los bandidos.
Y obviamente los empala.
Va a su súbdito y le dice:
– Ten tu bolsa. Cuenta que estén todas las monedas.
– Me sobra una moneda, señor.
– Tu honestidad te ha salvado, muy bien.
Vamos, que el hijo de puta de Vlad le había tendido una trampa para ver si se quedaba con lo que no era suyo y si era así empalarlo también.
¿Y qué lección de marketing nos da esta anécdota?
Pues que si eres honesto te irá bien.
Que si dices la verdad, la gente te respetará más.
Si esto lo trasladas al ámbito personal, tu pareja confiará más en ti y te querrá más.
Si lo trasladamos al ámbito profesional, tus clientes confiarán más en ti y te comprarán más.
Y a ti y a tu negocio os irá mucho mejor.
Por mucho más tiempo.
