Te gusta que te digan la verdad, ¿verdad?
Porque no te gusta que te mientan.
No te gusta sentirte engañado.
Porque a nadie le gusta ser un cornudo, ¿no?
Imaginarte a tu chica con otro metiéndosela por sitios que a ti no te deja…
¡Y encima en tu cama!
Por eso todos exigimos que nos digan la verdad.
Que sean sinceros con nosotros.
Especialmente la gente de nuestro círculo más cercano.
Pues yo tuve una novia.
Bueno, he tenido varias.
Pero ésta fue la primera.
Y aprendí muchísimo de esa relación.
Aprendí todo lo que no se debe hacer en pareja.
Cometí todos los errores que se podían cometer en una relación y aprendí de ellos para convertirme en el novio perfecto que toda suegra quisiera tener de yerno.
Estábamos un día los dos solos en su casa.
Hablando de nuestras movidas.
Y una cosa llevó a la otra y acabamos hablando de sexo y fantasías sexuales.
Pues va ella y me pregunta:
– ¿Tienes alguna fantasía sexual que no me hayas dicho y que te gustaría hacer? ¡Dime la verdad!
(Siempre que tu novia te diga ‘dime la verdad’ es una trampa. Yo que tú me acogería a mi derecho de no declarar sin la presencia de un abogado).
Pues yo le contesto lo que cualquier chaval de 18 años con más hormonas que cerebro hubiera contestado:
– Un trío con dos chicas.
¡Hala!
Bronca montada.
Me decía cosas como que cómo le podía decir eso, que mis fantasías deberían ser sólo con ella, que ella tenía que ser la única chica que me gustase…
Y toxicidades varias que no te das cuenta de que lo son cuando estás enamorado (o al menos crees que lo estás).
Otro día estamos hablando de todo un poco y me pregunta:
– ¿Alguna de mis amigas te parece guapa? ¡Dime la verdad!
Tú dirás que lo lógico es que ya hubiera aprendido de la vez anterior y en mi cabeza saltaran todas las alarmas de emergencia.
Pero no.
Como tenía 18 años y mas hormonas que cerebro y además en esa época fumaba maría… pues era de aprendizaje lento.
Así que volví a caer en la misma trampa y le dije un par de sus amigas que me parecían guapas.
Y el resto ya te lo puedes imaginar.
Lo que no entiendo es por qué la gente te dice que seas sincero pero luego se ofende cuando les dices la verdad.
¿Tienes que ser sincero mintiéndoles?
¿O decirles la verdad que ellos quieren escuchar, aunque sea mentira, porque si no se ofenden?
Para mí esto es muy confuso…
A mí nada de lo que me digas me puede ofender, a no ser que yo permita que me ofenda.
Pero eso seré yo, que desde que dejé la maría tengo una mente privilegiada.
Y lo que ya sí que no entiendo es la cantidad de ofendiditos que hay hoy en día.
Especialmente en internet.
El que te ofenda lo que dice un desconocido y le dediques 40 tuits y 356 stories insultándole, demuestra que tienes muy poca vida.
Porque es mucho más fácil que si alguien dice algo que no te gusta o que no te interesa, cierres su vídeo o artículo de blog o lo que sea y no lo sigas.
Y sigues con tu vida como si nada.
Al menos es lo que yo hago.
Pero claro, entiendo que la mayoría de las vidas de la gente no son tan interesantes como la mía y por eso tienen que intentar meterse en la de los demás.
Yo creo que la solución está en que tú mismo te vuelvas más interesante.
Y si eres más interesante, serás también más atractivo.
Y si eres más atractivo, obviamente follarás más.
Si eres más interesante y atractivo y follas más, dejarás de ser un hater panzón de pelo grasiento y más virgen que el aceite de oliva y empezarás a tener tus propios haters.
Pero esto sólo pasa si tienes una vida interesante.
Y para eso…
