¿Te ha pasado alguna vez que te invitan a algún sitio en el que no conoces a nadie (salvo a la persona que te ha invitado) y te sientes totalmente fuera de lugar y que no encajas?
Bueno… pues a mí no me pasa eso.
Y es que el otro día un amigo mío me invitó al cumpleaños de su novia con los amigos de su novia.
Y yo de ahí sólo conocía a mi amigo (obviamente) y a su novia.
De los demás no sabía de su existencia hasta que me los presentaron allí.
Pues la novia de mi amigo es médico.
Y todos sus amigos eran médicos.
Y hablaban de cosas de médicos.
Y de hipotecas.
Y de hijos.
Y yo ni soy médico ni tengo hipoteca ni tampoco hijos.
Así que me parecían un coñazo.
Aún así me quedé observándolos como buen copywriter curioso que soy.
Y es que en situaciones como me gusta ser como Jane Goodall y quedarme observando al grupo de primates para estudiar su comportamiento.
(Te recomiendo que hagas esto porque aprendes mucho de la gente y cómo te puedes meter en su conversación mental para llamarles mucho la atención y resultarles muy interesantes y que te acaben comprando).
Pues de las muchas cosas que puedes observar…
Una que se repite mucho es que a la gente le encanta hablar de sí mismos y de lo guays que son.
Y están tan centrados en demostrar lo larga que la tienen que no escuchan a los demás.
Es todo el rato ‘yo, yo, yo’ y para variar ‘yo mismo’.
Y encima hablando de cosas coñazo que no le interesan a nadie.
Yo como se me da muy bien llamar la atención y resultar interesante pues les llamé la atención y les resulté muy interesante.
(Cuando digo que les llamé la atención me refiero a que se fijaron en mí por ser tan diferente al resto… no que los regañase ni les echase la bronca).
¿Y cómo conseguí eso?
Pues para empezar…
Preguntándoles.
Les hacía preguntas para que siguieran hablando de ellos mismos.
Haz esto y automáticamente vas a caer bien.
Porque la gente está tan acostumbrada a que los demás sólo hablen de sí mismos que cuando se encuentran a alguien que les pregunta mostrando interés por ellos les llama mucho la atención y les agrada enormemente.
Y les caí tan bien que los demás empezaron a venir a hablar conmigo.
Y aquí fue donde les resulté tan diferente y tan interesante que los dejé locos.
Y es que mientras todos hablaban de cosas de médicos y de hipotecas y de pañales y potitos…
Yo les hablaba de comer culos y de clubes swinger.
(Cada uno habla de lo que domina, chico).
Y de verdad que les resulté tan interesante y sentían tal curiosidad que se olvidaron de hablar de sí mismos y empezaron a hacerme preguntas a mí.
Estaban tan obsesionados conmigo que si en ese momento les hubiera vendido algo me lo hubieran comprado.
¿Y sabes que tú también puedes conseguir eso con tu negocio?
Lo de hacer que tu audiencia te vea tan interesante y se obsesione tanto contigo que te compren lo que sea que vendas.
Y además de una forma tan sencilla y que no te va a suponer ningún esfuerzo que resulta difícil de creer.
¿Qué cuál es esa forma?
