Prefiero preguntar si te duele el culo de follar.

Anoche quedé con una chica.

Ya había quedado más veces con ella.

Pero hacía como dos semanas que no nos veíamos y nos teníamos ganas.

(Tú ya me entiendes).

Pues fui a su casa.

Me llevé los grilletes.

En parte porque me lo pidió ella y en parte porque me gusta también atar y engrilletar a la gente.

Y nada más entrar ropa fuera…

La senté en mi cara y le empecé a comer el coño.

Luego ella me la empezó a chupar a mí.

Y a pajear.

(Que no sabes la técnica que tiene…).

Primero en la cama.

Después en le baño frente al espejo.

Luego en la terraza a la vista de todos los vecinos y la gente que pasaba por la calle.

Y otra vez en la cama.

Al final los grilletes ni los usé de lo ocupados que estábamos disfrutando el uno del otro.

Pues hoy me escribe y me dice que la he dejado dolorida.

Exactamente no sé de qué parte porque no me lo ha llegado a decir.

No sé si el culo de darle mucho azotes y metérsela por ahí…

O el cuello de ahogarla…

Ni idea.

Y es que no me lo ha dicho aún porque no le he preguntado.

Y eso es un error.

Porque si quieres saber lo que le pasa a alguien…

Tienes que preguntar.

Si quieres saber lo que quiere tu cliente…

Le tienes que preguntar.

Si quieres saber qué objeciones puede tener para no comprarte…

Tienes que preguntarle.

Si quieres saber qué es lo que le duele para poder darle la mejor solución…

TIENES QUE PREGUNTAR.

Preguntar, callar y escuchar.

Porque sólo con preguntar no vale.

¿Y cómo sabes qué preguntar exactamente?

¿Cuáles son las preguntas adecuadas para cada momento?

Muy fácil:

¿Cómo?

¿Qué dices?

¿Qué quieres recibir cada día un email con un consejo sobre copywritingstorytelling y ventas para que lo apliques y seas diferente?

¿Tan diferente que llames muchísimo la atención?

¿Qué llames tanto la atención que seas mucho más interesante?

¿Tan interesante que tu negocio será mucho más rentable y así alcanzarás la libertad que siempre habías querido?

¡Ah! Pues entonces apúntate a mi lista

Darse de alta es GRATIS. Darse de baja, también.

Pero día que estás fuera, consejo que te pierdes.

Ya estarás harto de entrar en cualquier página y que te digan que aceptes las cookies pero luego no te ofrecen un triste vaso de leche para acompañarlas. En fin, que yo también te las ofrezco porque soy demasiado legal. Tú verás si las aceptas o no, porque el vaso de leche no te lo puedo dar.   
Privacidad