Sólo he hablado una vez con una psicóloga.
En consulta, quiero decir.
En otras situaciones he conocido a más psicólogas.
(Tú ya me entiendes).
Y la vez que hablé en consulta con la psicóloga ni siquiera fue porque me estuviera haciendo terapia.
Te cuento…
En 4º de la ESO…
(Sí. Hice la ESO porque soy un tío joven.
Y guapo.
Y muy humilde también.
Pero deja de interrumpirme que te quiero contar esta historia).
Pues eso, que en 4º ESO nos hicieron unas pruebas para medir nuestras capacidades y así ayudarnos a elegir rama de bachillerato y nuestro futuro.
Como si un chaval de 15 o 16 años pensara en un futuro más allá del viernes por la tarde para irse a fumar al parque con sus colegas.
El caso es que nos hicieron esas pruebas.
Memoria visual, memoria auditiva, razonamiento numérico, razonamiento espacial, razonamiento lingüístico…
Entonces en función de los resultados que sacases era mejor que eligieses un bachillerato de ciencias o el de sociales o el de humanidades.
Porque si en razonamiento numérico y espacial eras un inútil…
Pues no cojas Matemáticas y Dibujo Técnico porque las vas a pasar putas.
Una vez que estaban listos los resultados la psicóloga te llamaba para que fueras a hablar con ella.
Mi visita fue corta.
Me dijo que había sacado puntuaciones muy altas en todo.
Literalmente me dijo:
“Se te da bien todo, así que puedes hacer todo lo que te propongas”.
Debe ser por eso que follar y escribir se me da tan bien.
Pero no tiene por qué dársete bien todo para triunfar.
Sólo te hace falta ser bueno en algo y obsesionarte con ello hasta que seas excelente.
El mejor.
Aunque es verdad que no es siempre fácil descubrir en lo que destacas.
A mí me llevó más de 30 años darme cuenta de que lo mío era ser copywriter.
Ahora.
Que mientras descubres qué es aquello que se te da jodidamente bien…
Puedes ir haciéndote más interesante para que cuando descubras lo que se te da bien a la gente le importe.
Y te siga.
Y te compre.
¿Y cómo puedes conseguir eso?
