A ver… no es que Hitler amase a este espía.
Que además era español.
Pero sí que tenía gran valor para los nazis.
Tanto que le dieron la Cruz de Hierro alemana.
Pues este espía español ganó prácticamente él sólo la Segunda Guerra Mundial.
«¿Pero no decías que era del bando de los nazis? ¡Si ellos perdieron la guerra!»
Tranquilo y no te adelantes porque esta historia da para peli.
A lo mejor su nombre no te suena…
Joan Pujol.
Pero su alias seguro que sí.
Garbo.
Sí.
Garbo.
Como la actriz.
Y este alias se lo dieron los ingleses porque creían que era el mejor actor del mundo.
(Los alemanes lo llamaban Alaric Arabel).
Ahora entenderás todo.
Joan era muy antinazi y muy anticomunista por todo lo que había vivido durante la Guerra Civil española.
Y como estaba hasta los cojones de guerra decidió ayudar a poner fin a la Segunda Guerra Mundial.
Y como era antinazi y anticomunista… pues tenía sentido que ayudara al bando aliado.
Pero los guiris le dijeron que un españolito como Joan sólo les serviría para llevarles el té.
¿Así que Joan qué hizo?
Pues se fue con los nazis.
“¡¿Pero no era antinazi?!” me dirás tú.
Claro.
Y por eso se ofreció a los nazis.
Para sacarles todos los secretos que pudiese y luego llevárselos a los ingleses para restregárselos por sus caras sonrosadas de cerditos.
Pues Joan se montó una peli que flipas.
Para engañar a los alemanes simuló que creaba una red de espías.
Se inventó hasta 22 personajes con sus vidas y sus características y su todo que estaban tan bien desarrollados que todas las historias concordaban y nadie sospechó nada.
Hasta ‘mató’ a uno de ellos para hacerlo más veraz.
Y él operando desde Lisboa les hacía creer a los alemanes que estaba en Londres.
Incluso hacía retransmisiones falsas que luego les entregaba a los alemanes como que ‘había captado’.
Incluso hasta falsificaba facturas y tickets de los sitios a los que ‘iba’ para pasárselos a los alemanes y justificar sus movimientos.
Los alemanes contentísimos con su trabajo de espía no hacían más que mandarle dinero.
Entonces ahora sí los ingleses lo aceptaron como agente doble.
Y su función principal era el contraespionaje con la desinformación.
Lo que hacen las televisiones y los periódicos hoy en día pero en la Segunda Guerra Mundial.
Y la ópera prima de Garbo fue la ‘Operación Fortitude’.
Con ella hizo creer a los alemanes que la invasión de las fuerzas aliadas se produciría en Calais.
Para hacerlo creíble a ojos de los alemanes montó varios campamentos al otro lado del estrecho.
Vacíos por supuesto.
Tenía barracones de pega y hasta aviones y barcos de atrezo.
¡El pavo se había inventado varios ejércitos para que los nazis pensaran que estaban ahí todo el grueso de las tropas aliadas!
Pero es que además hacía retransmisiones de radio diarias para que captasen los alemanes con problemas comunes que se tienen en campamentos militares (como que se han colado ovejas en el campo de tiro o que hay un sargento borracho dando tumbos por ahí).
¡Puto genio!
Hizo tan bien su trabajo nuestro colega Garbo que Hitler aún cuando ya se había producido el Desembarco de Normandía siguió pensando que la mayor parte del ejército de los aliados estaba aún por venir y que llegarían a Calais.
E hizo esperar allí a las tropas nazis.
Y ya sabemos como acabó la guerra…
Pero la genialidad de Joan aún no acaba.
Como temía represalias de los supervivientes nazis…
Pues viajó a Angola y allí fingió su muerte por malaria.
Y salió del país con otra identidad.
Hacia Venezuela.
Donde pasaría el resto de su vida.
Es que ni los mejores guionistas escribirían una historia tan flipante.
Y esta historia nos demuestra una vez más que la información es poder.
Con ella puedes influenciar y persuadir a la gente.
Incluso engañarlas y manipularlas.
Pero a mí me gusta más lo de influenciar y persuadir.
Porque lo puedes aplicar a tu comunicación.
Para llamar más la atención.
Y conseguir muchos más clientes que jamás pensaste que podrías conseguir.
Porque lo puedes aplicar para vender más.
Para ser más rentable.
Y hacer crecer tu negocio.
Pues yo doy información muy valiosa y que te va a ayudar a todo eso.
A llamar la atención.
A conseguir más clientes.
A vender más.
Y a ser más rentable.
Porque la información es poder.
Y esa información sólo se la doy a mis suscriptores de mi lista de email.
Puedes entrar si quieres en modo espía para cotillear lo que hay ahí.
Pero una vez que entres te vas a quedar.
¿Y cómo te apuntas?
Aquí:
