Follar con dos mejor que con una.

Que me encanta follar es algo que todo el mundo sabe.

Y cuantas más guarrerías haga, mejor.

Y con cuanta más gente las haga, más mejor.

Por eso me mola ir a clubes swinger.

Pues estuve una vez con una chica en un club.

Para ella era su primera vez.

Para mí la primera vez había quedado atrás hacía unos cuantos años y unas cuantas chicas.

Yo le había hablado de los clubes swinger y lo que me molan.

Y aunque ella nunca se había planteado ir a uno…

Desperté su curiosidad.

Y lo quiso probar conmigo que ya había confianza.

(Tú ya me entiendes).

Yo ya le había hablado de cómo eran estos sitios y lo que te sueles encontrar ahí.

Pues cuando llegamos vamos a la barra a pedirnos algo de beber.

Ella estaba nerviosa y mejor que se tomase algo primero y viese el sitio y a la gente que había que ir directamente a la zona de guarreo.

Que se fuese calentando, vamos.

A mi la verdad es que la parte ésta de estos clubes me sobra.

La de la discoteca, digo.

(Sí… tú cuando entras a un club swinger no te encuentras directamente tetas y rabos… es como si fuera una discoteca normal con su barra, su música y su pista de baile. La parte del guarreo está atrás… imagino que para que la gente más tímida no se asuste).

Porque yo ni bebo alcohol ni me gusta bailar.

Cuando ella se había acabado su copa y yo mi agüita fuimos al vestuario a dejar la ropa y luego a la zona interesante.

Nos dimos una vuelta para que ella viera lo que había y acabamos metiéndonos en la piscina.

Ahí ya empezamos a guarrear:

Que si ahora me chupa la colita.

Que si ahora le como el culo.

Que si ahora se la meto.

Vamos, a follar.

(Lo normal en estos casos).

Luego nos fuimos a una de las camas que había.

Se acercaba gente a mirarnos.

Después a uno de los sofás.

Yo sentado y ella pajeándome.

Y veo cómo un pibón de tía viene andando hacia nosotros.

Cuando está pasando por nuestro lado…

La miro.

Me mira.

Se para.

Se queda quieta unos segundos mirándome.

Se me acerca.

Y me dice:

«¿Te sirvo?»

Y yo:

«Bueno… haré el esfuerzo…»

¡Qué va!

No le dije eso que no soy tan capullo.

(Diría que era la tía que más buena estaba de todo el local. Y además me había fijado en ella desde que había entrado y me estaba poniendo muchísimo… así que como para no servirme).

Le dije:

«Claro.»

Simplemente eso.

Literalmente ella me dijo dos palabras y yo a ella una.

Y me la empezó a chupar y luego yo a follarla.

Fue mágico.

Pues tengo que reconocer que la tía esa me ponía tanto que me centré demasiado en ella y me olvidé un poco de la otra.

Y eso que llevaba ya tiempo quedando con ella y follábamos muy bien

Pero es que lo que me ponía tía esa sumado a la novedad…

Pues me obnubiló.

Y claro…

La otra se picó.

Pues esto mismo le pasa al 99% de empresas que conozco.

Se olvidan de los que ya son sus clientes y se centran en los que todavía no lo son.

Les dan descuentos a los nuevos para intentar captarlos.

Les ponen mejores condiciones.

Les hacen más caso.

En vez de preocuparse por los que sí son sus clientes.

Los que ya confiaron en ellos y les dieron su dinero.

Centran sus esfuerzos en captar nuevos clientes en vez de cuidar a los que ya les compraron.

Pues hay una forma de conseguir que todo el mundo quiera follar contigo comprarte.

Tanto los clientes que te compran una y otra vez como los que todavía no te han comprado.

Que estén todos deseando tirarte su sucio dinero a la cara.

Y es ésta:

¿Cómo?

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