Sabes quién es Banksy, ¿no?
¡Sí hombre!
El tipo inglés que hace grafitis y nunca se ha sabido realmente quién es porque ha mantenido siempre en secreto su identidad.
Que empezó haciendo sus grafitis como críticas a la política, cultura pop y la moralidad y que ahora vende cuadros que se autodestruyen por varios millones.
Pues ése.
Banksy es reconocido por su estilo con el uso de las plantillas además de por la temática de sus obras.
Sí… hacía sus piezas con plantillas.
El estilo que se conoce como ‘stencil’ por la gente ‘cool’ y entendidos.
Y el que usara ese estilo tiene un motivo:
En uno de los libros que ha publicado Banksy resumía un poco su historia.
Le molaba el grafiti.
Salía de noche con algunos colegas a pintar.
Pero como él mismo decía en el libro ‘era demasiado lento pintando y siempre me pillaba la policía’.
Está claro que Banksy tenía un gran problema.
Y cuando tienes un gran problema puedes hacer dos cosas:
1. Llorar y quejarte de lo injusta que es la vida y que qué suerte tienen los demás.
2. Sacar a relucir tu creatividad para ponerle una solución.
Ya imaginarás lo que hizo Banksy…
Y es que como se dio cuenta de que era muy lento pintando y siempre le pillaban…
Pues empezó a usar un método, un estilo, para pintar mucho más rápido y no tener que pasar más noches en el calbozo.
Empezó a hacer plantillas que simplemente tenía que pegar en la pared y pasar el spray por encima y ya estaba hecha la obra en menos de 5 minutos.
Pero no te pienses que este estilo lo inventó él o que fue el primero en usarlo en el mundo del grafiti.
No.
Antes que él ya lo usaba un artista francés llamado Blek le Rat (puaj…francés).
También hacía grafitis con plantillas.
Banksy tenía un problema y supo encontrar una solución.
Porque eso es lo que hace la gente creativa:
Un problema, una solución.
¿Y qué haces cuando tienes un problema con tu comunicación?
(Especialmente si tienes un negocio y nadie entiende lo que haces o no te hacen ni puto caso porque eres un coñazo).
Pues aplicas soluciones creativas para mejorarla.
Y así empiezas a ser más interesante y más persuasivo y más atractivo y más rentable.
