Podría ser actor porno y se me daría tan bien como escribir.

Estuve enrollado con una chica que entrenaba en uno de los gimnasios donde trabajé.

Una chica fuerte. Como las que me gustan a mí.

Con muchos tatuajes. Como las que me gustan a mí.

Medio loca. Como las que me gustan a mí.

Y con un culo bien redondito y durito. De esos que les pegas un mordisco y te partes un diente.

(Sólo de pensar en ese culo empiezo a babear…).

Pues un día estábamos los dos en el gimnasio y después de entrenar nos metimos juntos a la ducha.

El agua caliente nos caía por encima mientras la estampaba contra los azulejos de la pared.

Y cuando ya estaba a puntito…

La cogí y la puse de rodillas delante de mí.

Le eché la cabeza hacia atrás y le abrí la boca mientras me pajeaba para correrme en su boca.

Después de tragar me dijo:

«Se nota que tienes experiencia. Eso es de haber follado mucho.»

La verdad es que si no fuese copywriter sería actor porno.

O gigoló… que muchas veces me lo han propuesto.

Y sí… me resultaría tremendamente fácil ser actor porno.

Que te paguen por hacer algo que disfrutas tremendamente y que has hecho miles de veces es la hostia.

Y que siempre da mejores resultados alguien a quien le apasiona lo que hace y en lo que tiene una experiencia más dilatada que el culo de un sumiso en la cárcel.

Pero como te he dicho soy copywriter… no actor porno.

(Bueno…ni gigoló).

Y aunque esté difícil que me veas en un vídeo haciendo el delicioso con Mia Khalifa…

Sí que puedes ver más de lo que escribo.

Muuuuuucho más.

Y aprender lecciones valiosísimas de lo que escribo.

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