La primera vez que tuve sexo fue con 18 años.
Sí, perdí la virginidad a esa edad.
Aunque me había liado con alguna chica antes no me habían interesado mucho hasta esa edad.
Y esa primera vez me salió bastante cara.
Me había liado un par de veces con una chica de mi clase.
Bueno, en realidad con ella y con otra.
Pero la otra al final pasó de mí.
Una putada… porque era la que más me gustaba.
El caso es que quedé con esta chica.
La que no había pasado de mí.
Estábamos metidos en su coche aparcados en un sitio oscuro.
Y todo el mundo sabe qué van a hacer dos personas dentro de un coche aparcado en un sitio oscuro.
Así que nos pasamos a la parte de atrás del coche.
Nos empezamos a besar.
A quitar la ropa.
Yo ya estaba casi con el pito fuera y ella en ropa interior.
Le voy a quitar el sujetador y me para.
¡No me jodas!
¿Ahora qué pasa?
Que estaba bien empalmado y más cachondo que un mandril de culo rojo.
Y me dice:
– ¿Qué va a pasar ahora?
¿Pues qué va a pasar? Que te la voy a meter.
Y es que yo no habría follado aún en mi vida… pero entendía la mecánica.
Pero debe ser que no tenía toda la sangre en el cerebro de abajo y me quedaba algo en el cerebro de arriba.
Porque en vez de soltarle lo de que se la iba a meter contesté:
– ¿A qué te refieres?
– Pues que a qué va a pasar después con… nosotros.
– Que quieres que seamos novios, ¿no?
– Pues… sí…
– Pues entonces lo somos.
Y se la metí.
Por 10 minutos de meterla estuve más de 3 años con ella.
Por no saber decirle que no quería ninguna relación.
Que sólo quería mojar el pito y pasar a la siguiente.
Porque además acababa de empezar la uni y conoces a mucha gente ahí… tú ya me entiendes.
Pero esos 10 minutos me costaron amigos (especialmente amigas, porque anda que no era celosa la tía…) y no tener sexo con ninguna otra chica durante toda la carrera.
¡Buah!
Y muchas broncas.
¡Qué broncas me echaba!
Ahora puedo ver que esos 10 minutos de meterla me costaron muy caros.
Si tienes un negocio y no sabes decir lo que piensas estás jodido.
Si no sabes comunicar… te va a costar muy caro.
Te va a costar procesos de venta larguísimos para que el cliente no te compre a ti y se vaya con la competencia.
Te va a costar todo ese dinero que estás dejando de ganar.
Y la salud con todo ese estrés que te va a generar.
Y el tiempo que estás dejando de disfrutar con tu familia o tus amigos o contigo mismo.
Aunque puedes intentar pensar con el cerebro de arriba y apuntarte aquí:
Copywriting para saber comunicar y que no te cueste caro el follar.
Ahí dentro también encontrarás mucho sexo.
