Si la verdad te ofende eres un puto flojo.

De las muchas cosas que he hecho, ser entrenador de CrossFit ha sido una de ellas.

Pasé varios años entrenando a gente, enseñándoles, programando sus entrenamientos.

Y se me daba de puta madre.

Porque la gente conmigo no sólo mejoraba todas sus capacidades físicas (especialmente la fuerza, que era la base de mis entrenamientos)…

Sino que también rehabilitaban lesiones crónicas que hacía años que arrastraban.

Y dirás que muy bien que yo lo diga, pero que hay que demostrarlo.

Muy bien amigo mío.

Se nota que a ti también te gusta más follar que hablar de follar.

Y el que hiciera que muchos chicos tuvieran pesos muertos de más de 200 kg, o chicas con sentadillas de más de 100 kg, o que esas chicas pudieran voltear neumáticos de más de 200 kg que muchos chicos no eran capaces ni de separar del suelo… pues hace que lo que digo tenga que ser verdad.

Al igual que le decía la verdad a la gente que entrenaba.

Si me hacían una cargada con una técnica de puta mierda que me daba más ganas de vomitar que a una bulímica comerse una hamburguesa…

Pues les decía: «Vaya puta mierda de cargada».

Si me hacían un pino con la espalda tan doblada que parecía la contorsionista china del Circo del Sol…

Pues les decía: «Vaya pino más lamentable».

Y obviamente les explicaba la técnica correcta una y otra vez y cómo ejecutarla bien.

Que no soy un psicópata que sólo dijera «vaya puta mierda».

La gente solía decirme:

«¡Joé! Es que nunca me dices que lo hago bien.»

Y yo les contestaba:

«Claro, porque te quiero y te respeto y por eso no voy a mentirte. Y cuando lo hagas bien yo te lo diré. Y sabrás que es verdad.»

Cuando llegaba ese momento en el que de verdad lo hacían lo suficientemente bien como para que las palabras «bien hecho» salieran de mi boca, yo se lo decía y para ellos eso era mucho mejor y más motivante que el que su crush por fin se fijase en ellos.

Sólo los flojos se ofendían cuando les decía que no lo hacían bien.

Y cuanto más flojos y más inútiles, más se ofendían.

Porque en el fondo sabían que lo que les decía era verdad y no tenían los cojones suficientes como para remediarlo.

Al igual que se ofenden los flojos aburridos cuando les digo que son más sosos que la comida de hospital para hipertensos.

Sólo los que no son unos flojos y unos débiles saben que pueden dejar de ser unos aburridos y unos sosos para que les vaya mucho mejor en la vida.

Que pueden ser mucho más interesantes, persuasivos, atractivos y rentables.

Y para eso…

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