Sí sí. Aunque te parezca mentira, hasta las tías aburridas se tragan la corrida.
Atiende.
Conocí a una chica.
En la discoteca donde yo trabajaba.
Yo trabajaba de portero y ella era una clienta del local.
Una chica muy guapa, guapísima, con cuerpazo, culo que te hace creer en Dios aunque seas más ateo que Nietzsche y una trenza larga y roja que la hacía parecer Tomb Raider envuelta en llamas de lo sexy que era.
Yo veía que no hacía más que mirarme.
Toda la noche con dos ojos pegados a mi cogote.
Eso es lo que se dice, aunque en este caso sería más bien al paquete o al culo o a mi cuerpo apolíneo en vez de a mi cogote.
Pero tú ya me entiendes.
Pues se me acerca un borracho.
Yo lo miro con asco.
(Es que miro así a todos los borrachos, no lo puedo evitar).
Me dice que es amigo de la Tomb Raider en llamas.
Yo lo sigo mirando con asco, pero menos, porque me imagino lo que me va a decir.
Y me dice que si le doy mi número para ella porque le he encantado y que le gustaría quedar conmigo pero que es muy tímida y no se atreve a pedírmelo ella.
Le digo que sí, que se apunte mi número y que me escriba al día siguiente.
La amiga, no el borracho.
Que a mí los borrachos me dan grimita.
Pues la chica me escribió y le dije de quedar.
Porque a mí me gusta más follar, que hablar de follar.
Aunque hablar de follar también es uno de mis temas favoritos de conversación.
Y quedamos.
¡Joder que tía mas aburrida!
Al igual que en la discoteca, no hacía más que mirarme.
No hablaba.
Le preguntaba cosas y su respuesta favorita era «no sé».
Era más sosa que el porridge de los ingleses hecho sólo con agua y avena.
Más aburrida que una misa.
Más soporífera que tumbarte en el sofá con una manta después de haberte apretado tremendo cocidaco de tu abuela.
Pero te voy a ahorrar los detalles de lo que pasó hasta que llegamos a mi casa porque no quiero aburrirte.
Porque sí, acabamos en mi casa.
Y es que era muy aburrida, pero estaba muy buena.
Y el guarreo es el guarreo, amigo mío. Tú lo sabes bien.
Y follamos.
Y se corrió.
Y me corrí.
Nos corrimos.
Y es que hasta las tías más aburridas se tragan la corrida.
Y eso al menos las hace un poco menos aburridas.
Pero si no vas a tragarte la corrida, lo que sí puedes hacer es ser más interesante.
Y si eres más interesante, vas a ser más atractivo.
Y si eres más atractivo, vas a follar más.
¿Y cómo puedes ser más interesante y atractivo y follar más?
